921

921 es un documental que pretende transmitir la importancia del mundo rural.
No quiere solo contar los hechos acontecidos en la localidad de Urriés. Bajo esta historia de leyendas, reinos y batallas, subyace la emoción, el sentir y la importancia de cada uno de nuestros pequeños municipios.

Nuestros pueblos no son más o menos importantes por su número de habitantes, esto es mero dato estadístico. Su importancia radica en la forma de sentir, de proteger historias, tradiciones, cultura. En la manera de controlar y cuidar nuestro entorno como labor imprescindible en la lucha contra el cambio climático.
Por supuesto, nuestra historia se centra en Urriés y en La Bal d’Onsella. Un pequeño valle situado en las actuales Cinco Villas de Zaragoza, las llamadas Altas Cinco Villas.

Un valle que cuenta con más de 20 yacimientos catalogados, que abarcan desde el neolítico hasta el medievo. Cuyo señor se convirtió en rey de Pamplona y con casamientos formó parte del primer reino de Aragón. Un valle que por si solo merece estar en los libros de historia y que, seguramente, si estuviera en territorio más rico y poblado, tendría un protagonismo mayor.
Pero esto no es lo importante de nuestro documento. Esto solo sirve para entender que, hasta los años 50 del siglo XX, la diferencia entre los pueblos y las capitales era únicamente numérica, cuantitativa. En ambas se vivía de igual manera, en las dos habitaban señores, lucían casonas, palacios y reyes. Se trabajaba y dependía del sector primario y tenían los mismos oficios y problemas.
De hecho, hasta 1955, en los pueblos se sumaba más población que en las ciudades. Es entonces cuando la industrialización, los cambios de explotaciones agrarias, la pobreza y la moda, comienzan a vaciar nuestros municipios. Es entonces cuando aparece la sensación de que permanecer en el pueblo es de perdedores.
Nuestro documental pretende tirar por tierra para siempre esta carga peyorativa. Mostrar que hay más vida que lo agrícola en el mundo rural. Que nuestro orgullo es la herramienta fundamental para vencer esta situación de vaciamiento, convencidos de que la despoblación no es un problema cuantitativo, sino que solo se trata de que cada individuo pueda vivir donde quiera, sin sentir ni que le hagan sentir de menos y tenga los medios y servicios necesarios para poder hacerlo.
Nuestra historia es un acto de amor incondicional a la tierra, al territorio y a nuestro paisanaje.