Hoy es lunes. Pero no es un lunes cualquiera. Es uno de esos de bajona de dopamina, de reflexiones más que de pasiones. Un lunes de mirar atrás a la vez que esperas que pasen rápido los días para poder disfrutar de verdad del recuerdo y comentar con los amigos, con esa gente que tanto quiero de Urriés, todo lo que hemos vivido este fin de semana.
Cuando ya cerrábamos todo, un vecino se acercó y nos dijo: «Lo de este año ha sido increíble, os habéis superado de una manera alucinante». Y no le falta razón. Por muy metido que estés en la organización, por mucho que estés pendiente de qué falta o de qué podíamos haber puesto, el nivel de emociones desde el viernes hasta el domingo ha sido de otra galaxia. De verdad hemos demostrado que AQUÍ TAMBIÉN PASAN COSAS GRANDES.
Por otro lado, también os digo que solo los abrazos que recibes y que compartes con Adria Nita, Susana FG Bebés Musicoterapia, Alberto Román Silgado , Ana, Eder, con músicos y con visitantes, hacen que todo lo demás, incluso lo que sucede sobre el escenario, sea casi anecdótico.
El viernes con #lalucera ya comenzamos a tener la piel de gallina, a sentir esa sensibilidad, ese calor y esa profundidad que muy pocas cosas transmiten como la música. Esa música que nace de las experiencias vitales y no solo de los conocimientos armónicos.
Y de esa manera relajada, con la sonrisa en la cara, llegamos al sábado. Creo que nadie podíamos imaginar lo que nos esperaba; tal vez un poco los participantes del taller, pero los demás llegamos a la iglesia a disfrutar de un concierto de un gran coro, de unas chavalas de Alcorcón premiadas y reconocidas por toda Europa, Antara Korai GV, pero ya está. ¡Madre mía! Qué manera de empezar, qué manera de llorar.
Os lo repetía a muchos constantemente: este concierto me reconcilió con el mundo, con el ser humano e incluso conmigo mismo. Vaya terapia concentrada de placer, emoción y belleza. Mil gracias por transportarnos a ese mundo tan complicado y a la vez tan bello. Os recordaremos siempre. Ojalá pudierais estar aquí muy cerca cada fin de semana. Lo que es seguro es que os llevaremos dentro para siempre.
Pero claro, como todo en esta vida, pasa. Y tras diez minutos de descanso entraron en escena ellas, IXEYA. Con esas voces tan empastadas que te prohíben dejar de llorar como si de una hipnosis se tratara. Con ese mundo interior cargado de Rosalía de Castro, de montes, de campos y de Aragón. Consiguen que la realidad diaria, la superficial quiero decir, quede en el olvido y pienses durante un rato que todo es posible; que te des cuenta de que la felicidad es mucho más sencilla, que te acaricia y que solo debes aprender a mirarla. Gracias, mozetas, sois muy grandes.
Dispuestos a cargar pilas, bajamos a comer y valió la pena. Comimos estupendamente con Hostal Urries y descansamos la otra parte del cuerpo, la que necesitaba coger energía para poder seguir con las emociones que aún faltaban por llegar.
Y llegaron. En primer lugar, con el humor y la magia de los metales de #andthebrass: un repaso a la historia de los vientos que dio comienzo a una nueva aventura musical.
El siguiente reto era para Mariano Casanova Chueca. Gracias, gracias y gracias. Tus canciones, tu sensibilidad y tu generosidad nos llegaron a todos. Hay mucha honestidad y se necesita mucha calidad para sentarse delante de todos nosotros con una silla de madera, una guitarra y tu voz. Eres un ejemplo de dignidad musical y de coherencia. Si a esto le sumamos el dúo con Susana Oliver, con esa voz y ese saber estar, y con esa mención a nuestro Luisito, pues ya apaga y vámonos: nos quedaremos con eso en la cabeza para siempre.
Pero no podíamos cerrar, ¡faltaban Los Gandules! Tela. Joder, qué pasada, qué manera de reír y qué manera de tocar la guitarra. Jamás me había reído tanto seguido, ni en un concierto ni en la vida. Sabía quiénes eran, los conocía y algo había escuchado, pero nunca pensé que iba a disfrutar de esa manera. Giraba la vista, miraba la plaza llena y solo se veía gente riendo sin parar. ¡Qué pasada!
Gracias también a Cristina Clemente Samitier por aguantarnos toda la tarde y más allá. Convertiste un día difícil en algo tan fácil.
Y llegamos al domingo. Esos días en los que ya te levantas a rastras y vas arrastrando los pies por la calle como si hicieras el moonwalker pero en dirección contraria. Pero por suerte llegaron ellos, Banda De Rivas La Armónica. Increíbles. Cómo suenan, qué maravilla de repertorio. Más de 100 años de banda de música y estáis como mesaches con maripís nuevos. Muchas gracias. Ojalá podamos encontrarnos muchas más veces.
Y este último párrafo es para vosotras, Adria Nita y tu equipo. Cuánto os queremos. Sois musicazos, pero es que sois tan buena gente. Siete años trabajando juntos y con la misma ilusión o más que aquel 2020. Siempre sonriendo, siempre buscando la forma de que todo salga sencillo, con lo complicadísimo que es hilar un festival tan lejos de la capital con gentes de Madrid, Galicia, Valencia, Calatayud, Zaragoza… Mil gracias. Os debemos mucho: como pueblo sí, pero sobre todo yo como persona. Me hacéis tan feliz… Incluso en años en los que emocionarse cuesta más de lo que debería, siempre lo conseguís. Os quiero, maños.
Y también a vosotr@s: no diré nada, pero ya sabéis que lo sois todo para mí. Siempre ahí, dispuest@s a currar y a disfrutar a partes iguales. Incluso cuando os veo en la cara que no podéis más, que no tenéis ganas, ahí estáis, ahí seguís. Sois lo mejor.












