No hablemos de recortes, hablemos de vidas

En muchas ocasiones cuando escribes reclamando que algo cambie, cuando elevas la voz por estar en desacuerdo, incluso tú mismo puedes llegar a pensar que tal vez dramaticemos demasiado. Tal vez la realidad no sea tan complicada y las cosas salgan de una forma más tranquila y sosegada. Pero estoy diciendo bien, tal vez. Porque lo que sucede realmente es que la vida siempre te lleva mucho más allá de lo que nos podamos imaginar.

Ayer recibí un mensaje de audio. Me lo mandaron por lo que escribí el otro día en relación con los recortes en el servicio de ambulancias. La verdad es que te das cuenta que nuestra obligación no es solo pedir que no los suframos, lo importante es que todos juntos exijamos que aumenten estos servicios. De cosas como estas puede depender la vida de nuestros familiares y amigos. Y como os decía, no estoy dramatizando.

Este fin de semana, me contaban en el mensaje, en una de esas zonas de Aragón donde solo hay una ambulancia para una barbaridad de kilometros a la redonda, Los Monegros, unos mozetes se salían de la carretera dando 5 vueltas de campana. Cuando llegó la ambulancia, tardaría lo que tuviera que tardar por que tela las distancias de nuestro Aragón, se encontró con una pareja, por supuesto muy dolorida, con múltiples golpes y aturdida, sin saber muy bien como se encontraban. Uno de ellos, el mozé, además tenía sangre evidente. Ella, la mozeta, con todo el dolor, el riesgo y el peligro de dar 5 volteras, no sangraba. Por dentro, vete tu a saber como estaban. Todos sabemos que cuando hay un accidente no se debe mover al accidentado y hay que desplazarlo al hospital tumbado y si es posible con un collarín.

Pues bien, la ambulancia solo podía llevarse a uno de ellos y solo hay una ambulancia, qué hacemos con la mozeta en este caso!

Según contaron, el protocolo Covid solo les permite trasladar a un paciente, les impide llevar a los dos, que iban juntos en el coche, en la misma ambulancia y como otra no había, pues ahí te quedas. Y no pretendo juzgar el protocolo, alguien que sepa mucho lo habrá argumentado. Ni por supuesto la decisión de los sanitarios que llegaron al suceso, ellos son los profesionales. Pero, ¿de verdad es normal que no haya otro medio para desplazar a esa chica que puede tener un problema interno? Pues así fue. La familia tuvo que sentarla en el asiento de su turismo y llevarla lo antes posible a realizar todo tipo de pruebas.

Por suerte los dos están bien. Por suerte no hubo lesiones internas que pudieran provocar derrames o encharcamientos, pero por desgracia, o mejor dicho, por falta de inversión y por falta de financiación, los sanitarios, la familia y los mozetes tuvieron que asumir un riesgo imperdonable.

Cuando me lo contaron les pedí permiso para escribir sobre esto. Para pedir, que si las ambulancias sin conductor dejan de existir por normativa europea, tal vez debamos plantearnos sustituirlas por otras mejor equipadas, no eliminarlas. Que tal vez discutir sobre si el servicio será igual o peor, sea ridículo y todos debiéramos empujar en la misma dirección, tener más recursos para que nuestro sistema sanitario mejore sustancialmente, por nosotros los pacientes y por sus trabajadores. Me contestaron que no es que me dieran permiso para contarlo, es que ese era el motivo de enviarme el mensaje.

No me gusta quejarme, disfruto siendo siempre positivo e intento transmitirlo, pero hay momentos en los que si no ponemos todas las cartas sobre la mesa nos estaremos causando un grave perjuicio como sociedad, incluso puede que nos convirtamos en cómplices y responsables.

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