Hace ya unos años, no sé cuántos exactamente, pero bastantes, siendo jovenzanos universitarios, éramos tan frikis y culturetas de la música como ahora.
Éramos un grupo de amigos apasionados por la buena música, por los grupos independientes y, por supuesto, por el rock and roll.
Y en Zaragoza, y mucho más allá, había tres grupazos que todos admirábamos y reconocíamos: Héroes del Silencio, Más Birras y, sin duda, Distrito 14, el grupo del barrio de La Jota.
Aunque, en realidad, en aquellos años Zaragoza estaba llena de bandas que despuntaban: Niños del Brasil, Las Novias, Crisis, Ferrobós, Nexus… Eran buenos tiempos para la lírica.
A lo que iba.
Aquel grupo de amigos recorríamos salas, garitos y todos aquellos lugares donde sonaba la música que nos gustaba. Y, de alguna manera, seguimos haciéndolo. Cuando alguno de ellos vuelve a tocar, allí intentamos estar.
Y estos pasados Pilares volvió a la carga Mariano Casanova, voz, alma y guitarra de Distrito 14. Y allí que fuimos.
Gracias a Susana tuve la suerte de que me lo presentara hace unos años. Y poco más pude decirle entonces que un sencillo, me alegro mucho de conocerte, a alguien a quien había admirado durante tantos años.
Pero estos Pilares algo cambió.
Se abrió una puerta. La posibilidad de que alguien a quien tantos de nosotros hemos seguido, y con cuya música tanto hemos disfrutado, pudiera venir algún día a tocar a nuestro pueblo.
¿Os imagináis a Mariano Casanova en Urriés?, le dije a Tino.
Y mira tú por dónde, los astros, pero, sobre todo, su buena voluntad y sus ganas de recorrer el territorio llenándolo de buena música, han querido convertir aquel deseo en realidad.
Uno de los grandes de la música aragonesa estará en el RasmiaFEST.
Y no vendrá solo. Más grupos aragoneses y de otros lugares de España se acercarán a esta cita tan pequeña en tamaño como enorme en ilusión.
Una cita que, de alguna manera, también quiere demostrar algo en lo que creemos profundamente: que aquí, en lo rural, también pasan cosas increíbles. Que la cultura no entiende de kilómetros. Que un pueblo pequeño puede convertirse, por una noche, por un finde semana, en el lugar donde se encuentran la música, los recuerdos, las pasiones y las ganas de seguir haciendo cosas.
Y quizá haya algo especialmente bonito en que Mariano venga ahora a Urriés.
Porque la música que escuchábamos cuando éramos jóvenes, la que nos hizo descubrir grupos, lugares y emociones, vuelve muchos años después a encontrarnos aquí, en nuestro pueblo.
De Zaragoza a la Bal d’Onsella.
Del barrio de La Jota a Urriés.
De aquellos vinilos, cintas y conciertos de hace tantos años a un escenario en mitad de nuestros pueblos.
Gracias, Mariano.
Estamos convencidos de que disfrutarás de este viaje a tierras de la Bal d’Onsella, uno de los rincones más desconocidos y más bellos de Aragón.
Bienvenido a Urriés.



















